Me vi cautivado en tus ojos de miel,
en tu belleza, esa que se refleja en tu
sonrisa,
y que hace mis ideas estremecer.
He visto en tus labios un beso prohibido,
el fuego apasionado del perfume de tu
cuerpo
que envuelve mis pensamientos,
mientras me pierdo en el brillo profundo
de tu mirar.
Y así, te robe unos versos nacidos en tu
encanto,
en el vaivén encantado de tus labios,
en el aroma exquisito de tu cuerpo.
Me convertí en el viento acariciando tu
rostro,
he imagine mis brazos abrazando tus
miedos.
Eres el delirio presente en cada verso,
el anhelo prendido al recuerdo de tu voz;
eres el sueño tardío,
fuerza inagotable, pasión infinita.
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